No hacemos más que ver anuncios que te ofrecen todo tipo de cosméticos para, al no poder hacerte inmortal, querer que lo parezcas. No hacen más que contarnos cuales son los secretos para poder llegar a los 100 años, cuidarnos y mantenernos frescos como lechugas.
Miles de investigadores buscan alargar la vida de las personas y otros miles de ellos acortar la vida de los objetos para que tengamos que comprar otros nuevos y buscar huecos en la ley con los que poder escaparse de dar garantías.
Miles de personas buscan maneras de ganarse la vida y otras muchas, maneras de conseguir dinero a costa de lo que sea.
Y es que nos da igual vivir 100 años, si vivimos vacíos.
Que no se puede cambiar el mundo dicen, que la sociedad está muy afianzada en todos los aspectos, que las personas están acostumbradas a esto... Que el capitalismo es el único sistema que funciona y que si tienes dinero eres más persona que el que no lo tiene.
¿Pero cómo vamos a cambiarlo todo si lo aceptamos como borregos? Si vivimos con la excusa del "Pero que más da, si lo hago solo yo no va a servir de nada", el "Lo hace todo el mundo" y el "En esta vida hay que ser feliz" para poder gastar nuestro dinero a gusto, malgastar nuestros recursos y hacer lo que nos de la gana sin que nos machaque la conciencia.
¿Y qué le vamos a hacer si permitimos todo porque "hay que respetar lo que piensan los demás"? ¿Dónde quedó aquello de mi libertad acaba donde empieza la del otro?
Pero nos encanta mirarnos el ombligo, buscar la felicidad en descapotables y cremas antiarrugas, ser más que el otro.
Claro que no vamos a arreglarlo todo en un día, claro que la vida verdadera no están en las pantallas que arrojan a la calle las cotizaciones de la bolsa y números y más números. Claro que la felicidad no está en las cifras del paro ni en las mentiras de los políticos. Claro que no podemos buscar la sencillez en una sociedad donde ser sencillo está penado.
Claro que no vamos a conseguir nada mientras el dinero siga siendo el himno y el camino hacia el éxito.
Claro que no vamos a ver lo bonito que está en mar y lo verde que están los campos cuando llueve si seguimos mirándonos el ombligo.
Pero es triste, es triste escuchar a tus padres decir "Esta es una soñadora. Pues ale, lucha, lucha tú por un mundo mejor que a nosotros ya nos ha decepcionado."
Es lo más triste que puedes escuchar. Y después de eso todavía sigues creyendo que tiene algún arreglo.
Como decía John Lennon "Seré un soñador, pero no soy el único"
Porque si tenemos algo que soñar, es que todavía hay cosas que cambiar.
miércoles, 8 de agosto de 2012
martes, 12 de junio de 2012
Una sociedad que condena a muerte lágrimas
¿Dónde van los besos que no se dan? Definitivamente, al mismo sitio que los besos dados, no.
Los besos que se dan quedan en el recuerdo, en cajas llenas de fotos, sonrisas y papeles guardadas en un cajón.
Quedan retenidos y jamás son olvidados.
Los besos que no se dan, en cambio, se pierden, pero no vuelan, no son libres, quedan quietos como una cicatriz invisible. Muchas veces son olvidados, pero otras veces duelen más que los que si consiguen escapar, taladrándote por dentro y arañándote por dentro desde la rabia que siempre trae consigo el 'Nunca será lo que pudo haber sido'
Supongo que esos besos se almacenan en el mismo lugar que las sonrisas contenidas, las miradas apartadas por vergüenza o por miedo y las lágrimas que nunca verán la luz.
¿Pero, acaso son esas lágrimas las que mueren, dentro de ti, o mueren aquellas que son derramadas sin remedio? Yo no lo sé.
Solo sé que ninguna lágrima debería morir si no es de alegría y que los besos que no se dan queman como fuego y duelen como agujas hiriéndote la piel. Queman por querer salir y duelen por la frustración de no poder hacerlo y no entender por qué.
Y es que los besos y las lágrimas no entienden de lo que es políticamente correcto y lo que no, no entienden de clases sociales ni de fronteras, no conocen la palabra prejuicio y han olvidado el significado de la palabra tabú.
Por eso, en esta sociedad, a los locos se los encierra, a los niños se los educa, los besos son encarcelados y las lágrimas son condenadas a muerte...
No se puede permitir que la verdad desmonte todo lo que la codicia, la ambición, el poder, la violencia, el miedo y la mentira han conseguido tejer hasta ahora.
Los besos que se dan quedan en el recuerdo, en cajas llenas de fotos, sonrisas y papeles guardadas en un cajón.
Quedan retenidos y jamás son olvidados.
Los besos que no se dan, en cambio, se pierden, pero no vuelan, no son libres, quedan quietos como una cicatriz invisible. Muchas veces son olvidados, pero otras veces duelen más que los que si consiguen escapar, taladrándote por dentro y arañándote por dentro desde la rabia que siempre trae consigo el 'Nunca será lo que pudo haber sido'
Supongo que esos besos se almacenan en el mismo lugar que las sonrisas contenidas, las miradas apartadas por vergüenza o por miedo y las lágrimas que nunca verán la luz.
¿Pero, acaso son esas lágrimas las que mueren, dentro de ti, o mueren aquellas que son derramadas sin remedio? Yo no lo sé.
Solo sé que ninguna lágrima debería morir si no es de alegría y que los besos que no se dan queman como fuego y duelen como agujas hiriéndote la piel. Queman por querer salir y duelen por la frustración de no poder hacerlo y no entender por qué.
Y es que los besos y las lágrimas no entienden de lo que es políticamente correcto y lo que no, no entienden de clases sociales ni de fronteras, no conocen la palabra prejuicio y han olvidado el significado de la palabra tabú.
Por eso, en esta sociedad, a los locos se los encierra, a los niños se los educa, los besos son encarcelados y las lágrimas son condenadas a muerte...
No se puede permitir que la verdad desmonte todo lo que la codicia, la ambición, el poder, la violencia, el miedo y la mentira han conseguido tejer hasta ahora.
sábado, 9 de junio de 2012
Words and ideas can change the world
¿Quién dice que las palabras no pueden dar miedo?
Mañana es solo un adverbio de tiempo y mirad, mirad como asusta a la gente.
Y es que el futuro se ve lejano en el horizonte, menos cuando le tienes miedo.
Nadie sabe que es lo que va a pasar mañana, porque el futuro está aquí, ¡El futuro somos nosotros!
Por eso asusta, porque lo tenemos en las manos, es nuestra responsabilidad.
Y eso que estamos siempre preocupados por lo que pasa a nuestro alrededor, por si eso nos puede afectar directa o indirectamente. Pero es que estamos tan preocupados por eso, que nunca miramos lo que pasa en nosotros mismos.
Somos capaces de analizar las acciones de todos los seres que conocemos, e incluso justificarlas con argumentos irrebatibles, somos capaces de aconsejar pero no de darnos consejos a nosotros mismos.
Somos capaces de señalar la solución, señalar el camino más fácil, señalar la luna... pero miramos al dedo.
Somos capaces de localizar el camino correcto y girar la cabeza.
No queremos conocer la historia solo porque así tendremos una excusa para repetir los errores cometidos. "¡Estábamos condenados a repetirla, no lo sabíamos!"
Y es que somos capaces de todo lo malo, pero somos capaces de todo lo bueno también, una vez que nos damos cuenta de que el futuro no es algo intangible. Está en nuestras manos y tenemos que velar por él.
Mañana es solo un adverbio de tiempo y mirad, mirad como asusta a la gente.
Y es que el futuro se ve lejano en el horizonte, menos cuando le tienes miedo.
Nadie sabe que es lo que va a pasar mañana, porque el futuro está aquí, ¡El futuro somos nosotros!
Por eso asusta, porque lo tenemos en las manos, es nuestra responsabilidad.
Y eso que estamos siempre preocupados por lo que pasa a nuestro alrededor, por si eso nos puede afectar directa o indirectamente. Pero es que estamos tan preocupados por eso, que nunca miramos lo que pasa en nosotros mismos.
Somos capaces de analizar las acciones de todos los seres que conocemos, e incluso justificarlas con argumentos irrebatibles, somos capaces de aconsejar pero no de darnos consejos a nosotros mismos.
Somos capaces de señalar la solución, señalar el camino más fácil, señalar la luna... pero miramos al dedo.
Somos capaces de localizar el camino correcto y girar la cabeza.
No queremos conocer la historia solo porque así tendremos una excusa para repetir los errores cometidos. "¡Estábamos condenados a repetirla, no lo sabíamos!"
Y es que somos capaces de todo lo malo, pero somos capaces de todo lo bueno también, una vez que nos damos cuenta de que el futuro no es algo intangible. Está en nuestras manos y tenemos que velar por él.
Y es que yo no me resigno a aceptar que cuando muera, el mundo seguirá como si yo no hubiera vivido. ¡Hay que hacer algo para mejorarlo!
domingo, 3 de junio de 2012
Acostumbrarse es otra forma de morir
Hoy vuelvo a sentir esa sensación que siento siempre que te vas, pero esta vez es diferente. Dijiste que te ibas para siempre, que lo sentías, que esto había acabado.
El desamor se extendió como una epidemia recordando tu sonrisa y tu manera de reír. No intento traerte de vuelta, ya he probado, las palabras no han servido y no creo que lo hagan las lágrimas.
¿Y si me acostumbro a vivir sin ti? Soy fiel a mis principios cuando repito la frase de Dulce Chacón que dice que acostumbrarse es otra forma de morir.
Quizás fue bueno que te fueras antes de acostumbrarnos el uno al otro, pero no me queda nada más de ti que la certeza de que ya no estás y duele.
Miento si digo que ya no me importa tu destino ni hacia donde te diriges. Miento si digo que recuerdo solo lo bueno y que lo malo ha muerto.
Pero miento si digo que te he olvidado y que me arrepiento de haber vivido lo que vivimos.
Supongo que toda esta frustración que siento la resume Joaquín Sabina cuando dice "Porque el amor, cuando no muere mata, porque amores que matan, nunca mueren"
Y como todo, cuando dices adiós a mayo, llega junio.
Pero mayo nunca muere.
sábado, 2 de junio de 2012
You're waiting for something that won't happen
Hoy duermo en pijama de verano, como si este año nos hubiéramos comido la primavera, hubiéramos pasado del muy lluvioso invierno al muy caluroso verano.
El tiempo se engaña a sí mismo, cree que puede pasar de un lado a otro sin un paso intermedio. Nosotros también nos engañamos. Creemos que se puede recuperar la confianza perdida, el respeto cuando ha caído a un pozo sin fondo solo porque al tirar una piedra todavía escuchamos algo.
Es curiosa la necesidad que tenemos los seres humanos de volver a vivir las cosas pensando que así nos saldrán mejor. Es curioso que llamemos a eso "Segundas oportunidades"
Pero, ¿A quién le gustó más la segunda parte del Rey León que la original?
Es curioso los nombres que le ponemos a las cosas, cuando no queremos llamarlas por su nombre. Segundas oportunidades, "Lo hago porque quiero" o el típico "Abandono porque no me queda otra salida"
No queremos reconocer todo eso que nos pasa, todo eso que sentimos, que es demasiado fuerte para analizarlo. El miedo, la angustia o el amor son sentimientos que necesitan llegar a un punto sin retorno para salir provocando terremotos.
Sí, ese momento en el que la ves que se queda callada y de repente sus ojos son dos lagunas verde esmeralda. Cuando se pone a llorar y te abraza, susurrando que ya no puede más.
Porque hasta ese momento ha vivido engañada. Solo engañándose a sí misma porque cree que así es como si no pasara nada.
Pero da igual lo que le digas, porque ella, tú, yo, y todos vamos a seguir engañándonos sin remedio. No podemos evitarlo.
Así que...
¡Sígamos engañándonos! Llamemos gases a las mariposas en el estómago y ser feliz a las ganas de verte, dejemos de esperar por algo que nunca va a pasar.
El tiempo se engaña a sí mismo, cree que puede pasar de un lado a otro sin un paso intermedio. Nosotros también nos engañamos. Creemos que se puede recuperar la confianza perdida, el respeto cuando ha caído a un pozo sin fondo solo porque al tirar una piedra todavía escuchamos algo.
Es curiosa la necesidad que tenemos los seres humanos de volver a vivir las cosas pensando que así nos saldrán mejor. Es curioso que llamemos a eso "Segundas oportunidades"
Pero, ¿A quién le gustó más la segunda parte del Rey León que la original?
Es curioso los nombres que le ponemos a las cosas, cuando no queremos llamarlas por su nombre. Segundas oportunidades, "Lo hago porque quiero" o el típico "Abandono porque no me queda otra salida"
No queremos reconocer todo eso que nos pasa, todo eso que sentimos, que es demasiado fuerte para analizarlo. El miedo, la angustia o el amor son sentimientos que necesitan llegar a un punto sin retorno para salir provocando terremotos.
Sí, ese momento en el que la ves que se queda callada y de repente sus ojos son dos lagunas verde esmeralda. Cuando se pone a llorar y te abraza, susurrando que ya no puede más.
Porque hasta ese momento ha vivido engañada. Solo engañándose a sí misma porque cree que así es como si no pasara nada.
Pero da igual lo que le digas, porque ella, tú, yo, y todos vamos a seguir engañándonos sin remedio. No podemos evitarlo.
Así que...
¡Sígamos engañándonos! Llamemos gases a las mariposas en el estómago y ser feliz a las ganas de verte, dejemos de esperar por algo que nunca va a pasar.
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