Nunca iba a volver a ser lo mismo. Jamás iba a volver a verle. A volver a verle en teoría, porque fisícamente seguía estando allí. Pero una vez más, se iba alejando, más y más. Aunque pudiese tocarlo con la mano. Porque yo le quería, pero él a mi... NO.
lunes, 11 de julio de 2011
La eterna división entre optimistas y pesimistas.
El mundo está dividido en dos partes.
Los optimistas y los pesimistas.
El optimista es aquel que dice: Las cosas no me han salido bien esta vez. Lo sé. No em gusta, ni me alegro de ello, pero quizá la felicidad no esté aquí, si no en ese rincón.
No es, ni más ni menos, el que acepta la realidad, la sopesa y busca la felicidad en otro lado.
El pesimista es aquel que dice: Me ha salido mal. Ya nada tiene sentido.
Y es que una persona pesimista no es más que un vago camuflado. Que no quieras hacer nada, ni buscar la solución, escondido detrás de un: "Está todo perdido."
domingo, 10 de julio de 2011
Bésame, luego, asume las consecuencias.
Quizá crecer es solo eso, admitir las consecuencias. Con esa afirmación se podría deducir que mucha gente de la que conozco era más madura antes que ahora. Como aquella vez. Te dije que me gustabas, me cogiste de la mano y nos fuimos a jugar. Ahora no lo harías. Al igual que la proporcion de nuestro cuerpo, crece el riesgo de estropearlo todo. Porque quizá tú no quieras aceptar las consecuencias esta vez, y harás todo lo posible por borrar de tu mente la imagen de tu mano y la mía. Porque te da miedo asumirlo.
Baby, la vida es mucho más sencilla sin preocuparme por ti.
Aquel día, esperándote en aquel bar, conocí a un chico. Era más educado que tú, mas simpático, y, sobretodo, más guapo. Me invitó a tomar algo, y, cariño, compréndelo, llevaba más de una hora esperando, creyendo que no te importaba. Ahora lo comprendo. Era cierto que no te importaba.
Que a mi ya me das igual.
No me dirás que no intenté estar contigo.
Lo intenté, pero hay cosas que solo suceden en las películas.
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