jueves, 29 de septiembre de 2011

Que odio las conversaciones de ascensor.

Que que te cuento me dices. No sé. Nada que te interese, me supongo. Te puedo contar que hoy hace un buen día, que los pájaros cantan, la temperatura es, bah, agradable, que se ha caído el tejado de la casa de enfrente, o que mi gata ha traído un nuevo amiguito a casa. Te puedo contar que el árbol del jardín ha crecido unos diez centímetros esta última temporada, o que el café de esta mañana estaba demasiado cargado para mi gusto. Te puedo contar que cuando un problema viene cuesta abajo y sin frenos pocas barreras sirven para pararlo, que soy de las que deja que pierda velocidad antes de buscar una solución, y que eso hace que a veces, en vez de decelerar, acelere.
Que odio las conversaciones de los ascensores sobre el tiempo, o que me encanta cuando me sonríes o me miras mal, o, simplemente me abrazas.
Te puedo contar que siempre seré tu niña. Te puedo contar que seré lo que quieras por ti, pero tengo miedo de que no te interese.

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